CAMBIHENARES
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01-12-17

Los efectos del cambio climático castigan España con una “pertinaz sequía”. Tras el espejismo del año pasado, donde los gases de efecto invernadero bajaron un 3% en nuestro país, este curso volverán a crecer. 

En España, las emisiones de gases de efecto invernadero —principales causantes del cambio climático— han seguido una trayectoria paralela a la economía. Desde 1990 comenzaron a crecer y tocaron techo en 2007, al igual que todos los indicadores económicos salvo la tasa de desempleo, que tocó fondo. Con la llegada de la crisis, las emisiones de CO2 o metano, muy dependientes de la actividad industrial y la generación de energía, comenzaron una vertiginosa caída hasta 2013. Sin embargo, en cuanto los estragos de la crisis económica comenzaron a resolverse, todos los indicadores volvieron a trazar una senda ascendente, también los de las emisiones.

El año pasado, cuando las emisiones en España bajaron finalmente un 3,1% con respecto al año anterior, los expertos comenzaron a hablar de "desacoplamiento" entre el crecimiento económico y el aumento de los gases de efecto invernadero. Pero resultó un espejismo, principalmente debido a la reducción en la quema de carbón. Este año, las emisiones volverán a subir. Es el escenario que manejan los expertos del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente desde mediados de año.  

 Este año, debido a la sequía, las energías renovables se han reducido y las centrales térmicas han aumentado su producción.

Comunidades limpias y sucias

El podio de las principales comunidades autónomas por toneladas de CO2 equivalente emitidas lleva realizándose desde hace varios años, y sus protagonistas suelen caer siempre en los mismos lugares, con Andalucía, Asturias, Galicia o Cataluña siempre en las primeras posiciones como consecuencia de una actividad industrial o minera tradicionalmente intensa.

Dos cosas llaman la atención. En positivo, la reducción de emisiones de las dos principales emisoras de dióxido de carbono, Asturias y Andalucía, principalmente a consecuencia de la caída en la actividad del sector carbonífero e industrial. Son las dos regiones donde más centrales térmicas hay (las que más CO2 emiten a la atmósfera). En negativo encontramos que Cataluña sea la CCAA que más haya aumentado su participación en el total nacional de emisiones de efecto invernadero. Para más inri, este pasado verano, el Parlamento de Cataluña aprobaba su propia Ley de Cambio Climático, más ambiciosa aún que la regulación nacional. Así se convirtieron en la primera región española en establecer legislación específica para combatir el calentamiento global en su territorio. Ahora resulta más que evidente que necesitaban hacerlo. 

¿Qué empresas están haciendo mejor los deberes?

Con las principales empresas del país dedicadas a la generación de energía o a actividades industriales ocurre lo mismo: desde que se lleva realizando este inventario, Endesa, Gas Natural y Repsol ocupan el podio de las tres empresas que más dióxido de carbono emiten a la atmósfera. Estas tres emiten un 15% de todos los gases de efecto invernadero con los que España contribuye al calentamiento global. Entre las otras siete empresas del 'ranking' de emisores, raramente suele haber cambios, y si los hay son procedentes de un cambio de denominación (como la alemana E.ON, que en 2015 decidió que la eléctrica cántabra Viesgo recuperara su antiguo nombre).

Pero la clasificación da un curioso vuelco si analizamos la tendencia de emisiones entre 2014 y 2016, el último dato disponible. Ahí Endesa también es líder, pero en reducción de emisiones. En realidad, casi todas logran reducir las toneladas de CO2 que lanzaron a la atmósfera, pero en el lado sonrojante quedan tres empresas: Repsol, Iberdrola y Cementos Portland. 

Existen dos tipos de sectores que son  responsables de las emisiones de gases de  efecto invernadero, el industrial y el del transporte,  agricultura y servicios. El sector industrial (centrales eléctricas y fábricas) representa aproximadamente el   50% de las emisiones de CO2 en España. NOTA: En el apartado de empresas, a Repsol habría que sumarle las emisiones de la vasca Petronor, de la que posee un 86% del accionariado.

El caso de la eléctrica Iberdrola este último año (2016) es especialmente llamativo dado, en primer lugar, que la tendencia de este tipo de compañías va hacia la reducción de emisiones (si se toma un marco temporal más amplio, todas, incluida Iberdrola, emiten menos CO2 que hace diez años) y en segundo, el cariz 'verde' que han dado a su marca. La sequía que golpea España desde hace más de un año, así como la falta de viento, son los responsables de que Iberdrola haya emitido más CO2 este año pese a reducir su producción de energía.  

Este verano, la empresa dirigida por Ignacio Sánchez Galán presentó sus resultados de emisión de energía durante el primer semestre de 2017 para mostrar que habían reducido la producción de electricidad con renovables en un 40% con respecto a 2016, y la energía hidroeléctrica en un 57% menos. De alguna forma había que compensar este descenso, y el as en la manga estuvo en el carbón. La electricidad salida de centrales térmicas de Iberdrola en España se multiplicó por cuatro en un año y pasó del 0,8% al 4% del total de energía generada en nuestro país.


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